
Un
modo funcional de estimular la pinza es sentar al niño en una trona,
siempre en una postura correcta, y dejarle comida o líquidos,
alimentos de diferentes texturas y de diferentes temperaturas. Es
importante que estemos con él, hablándole, riéndonos de sus
expresiones al probar nuevas cosas, diciéndole los nombres de los
alimentos, sus cualidades (frío, caliente, rico, salado, ...). Pero
sobre todo contribuye a que el niño domine el trayecto del dedo a la
boca, previo a que coma con los dedos y a la alimentación autónoma.
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